Era miércoles, me incorporé al trabajo, aprecié que la gente corría por los pasillos. Le pregunté a una de las enfermeras que qué había pasado, y me contestó que había muerto un paciente. Pero… ¡estamos en un hospital y todos los días muere gente! Sin embargo, lo que yo no sabía era que había muerto de un disparo.
Cuando llegué al vestuario empecé a cambiarme, allí estaba Alicia, una de mis compañeras, y le pregunté que qué le había pasado al paciente. Ella me contestó que anoche alguien le había disparado. Entonces imaginé la secuencia como si de una película se tratara, un hombre con gabardina y sombrero, subiendo sigilosamente las escaleras hasta llegar al tercer piso y abriendo la puerta de la habitación disparando al hombre que estaba ingresado. Pablo me tocó la espalda y me hizo volver a la realidad, me confirmó que un inspector quería hablar con todos nosotros. Al momento me reuní con mis compañeros en una habitación, allí nos fueron llamando uno a uno para hablar con la policía que estaba investigando el caso. Primero entró Silvia, luego Daniel, seguido por Pablo y más tarde Alicia. Por último entré yo.
Me empezaron a preguntar por mis compañeros, sobre todo por Silvia. Me confirmaron que el paciente que había muerto era el encargado de administrar las notas de los exámenes de la Universidad, y que sabía que Silvia había hecho trampa en los exámenes, además en las cuentas bancarias de Silvia habían visto que todos los meses sacaba una cifra considerable de dinero, y pensaban que la estaban chantajeando. Cuando sacaron ese tema me pidieron que les dejase ver mis cuentas bancarias, y yo acepté. Contestando a sus preguntas les comenté que a la hora que ellos afirmaban fue asesinado el paciente, Silvia y yo estábamos viendo un partido de baloncesto.
Más tarde empezaron a preguntar por Daniel, sobre el que existían sospechas, pues decían que el paciente asesinado sabía algo sobre Daniel, que él no quería que se descubriese, según les había contado.
Cuando terminaron de preguntarme fui donde los demás, a la sala principal. Como la noticia había salido en televisión habían venido los padres de Silvia y Pablo, los padres de Alicia y Daniel no pudieron presentarse ya que vivían muy lejos. Los míos estaban demasiado ocupados disfrutando de sus vacaciones.
Estuvimos casi cinco horas esperando a que todo se solucionase. Todos juntos en una sala, mientras esperábamos, entró el de la limpieza a saludar a Daniel ya que eran viejos amigos y vecinos.
Después de pasar siete horas esperando, dijeron que Silvia y Daniel tenían que quedarse con ellos porque las pruebas les hacían sospechosos. También comunicaron a Alicia que debía quedarse por su relación con Daniel. Eran novios. Así que Pablo y yo podíamos estar tranquilos, pero ninguno de los dos pensábamos que nuestros compañeros eran asesinos, aunque las pruebas lo dijesen.
Pablo y yo seguimos trabajando, eran las cuatro de la tarde, no había mucho trabajo. De repente entraron los sanitarios de la ambulancia con un niño pequeño, de unos siete años, que se había disparado en el brazo con una pistola. El policía investigó la pistola y descubrió que era la misma que se había utilizado para matar al paciente. El niño resulto ser el hijo de uno de los encargados de la limpieza.
El niño comentó a la policía que la pistola la sacó de un cajón de su casa. Los policías al descubrirlo interrogaron a su padre, y éste confesó que mató al paciente por ayudar a un amigo, que resultó ser Daniel. Yo todavía me acuerdo que hace unos meses Daniel le salvó la vida al padre de este chico.
Parece ser que mientras el encargado de la limpieza trabajaba en el tercer piso escuchó que el paciente amenazó a Daniel en contar algo si éste no le daba una cifra de dinero. Cuando Daniel salió de la habitación, el empleado aprovechó para entrar y matarle.
Después del crimen nada fue igual entre nosotros, porque se descubrieron secretos y muchas cosas que empeoraron nuestra amistad.