ELEBERRI BELTZA

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LA HERENCIA

Abril 16, 2007 · Dejar un comentario

Todo comenzó una noche, llovía a mares y en el monte, sólo se veía la cabaña del señor Walter.

Era una persona de avanzada edad, sus arrugas estaban muy marcadas por culpa de los estragos del tiempo y tenía unos ojos amenazadores.

Alguien subía las escaleras de la cabaña apresuradamente, era el señor Walter. Su cara reflejaba una cara de horror y sorpresa. Se encerró en una de las habitaciones y apago la luz. El crujido de las escaleras seguía sonando aunque el señor Walter ya había dejado subirlas. Un hombre con una chaqueta y una gabardina negra se acercó a la habitación y le disparo.

Me desperté y la luz del sol me cegó. Me había quedado dormido, en un lugar secreto donde mis amigos y yo solíamos pasar las vacaciones de verano. Me prepare un Cola-Cao, y alguien entró de golpe por la puerta:

-¿Qué?¿A que te has quedado frito?, Siempre lo mismo, pero bueno, contéstame- Exclamo una chica de pelo castaño, una sonrisa reluciente y unos ojos vidriosos. Era Nadia, una de mis amigas. Le encantaban las aventuras y le metía cada patada al diccionario que si algún día se enteraba su profesora no saldría viva.

-¿Y a ti que más te da?- le contesté con un tono desafiante.

-¡Holgazán!- me replico mientras me sacaba la lengua.

- ¡Pija!- le grite furioso.

No le dio tiempo de responder de nuevo. Se abrió la puerta de golpe, y entró un chico, mientras se reía.

“Y este… ¿de qué esta riendo?- pensé con una rabia inmensa”

-Pero mira que sois, no paráis de pelearos nunca- casi no se le entendía pues no paraba de reírse. Era Félix, un chico inteligente, rubio y que no podía parar de reírse.
-La pelea la ha empezado Máx, Yo soy inocente- explico con una cara de carnero degollado.

Así me llamaba yo, Máx, un chico inteligente, guapo…

- Deja de echarte flores- se burlo Nadia

-¿Cómo has oído lo que pensaba?

- Por que has pensado en alto- se volvió a burlar.

Me sonrojé, se abrió la puerta de nuevo, pero esta vez una chica alta, rubia, guapa y por la que yo estaba colado, entró. Se llamaba Sole.

-¡Hola Sole!- exclamaron a la vez.

Yo no dije nada.

-¿Qué tal si celebramos que he vuelto de Roma, y vamos a investigar la muerte del señor Walter?- Propuso Sole.

- Esta bien- contestamos los tres.

Fuimos a un restaurante, comimos y nos dirimios a la cabaña. Al llegar nos explicaron que los hijos del señor Walter acababan de desaparecer, nos separamos para encontrarlos. Por fin Félix vino muy agitado, nos ordeno que le siguiéramos y vimos a los dos hijos muertos. Nos hospedamos en la cabaña.

- Para mí que ha sido la madre- Dijo Nadia.

- ¿Para qué querría ella matar a su familia?- Replico Sole.

- Por la herencia… – Dijo Félix.

- No, Aquí hay algo más- Dije.

Entonces, al mirar en uno de los cajones, encontré un diario y por lo visto había un secreto en estas tierras.

A la mañana siguiente nos despertamos y fuimos a las tierras del señor Walter. Cavamos un agujero y nos encontramos con petróleo.

- Os lo dije ha sido la mujer para quedarse con todo esto –señalo Nadia.

Hablamos con el jardinero y nos comento que estaba en la cocina. Cuándo llegamos había una cazuela en el suelo, subimos hasta sus aposentos, y la encantamos con un pétalo de flor y tierra, pero…¿Cómo podía ser si el jardinero no se había ido del jardín? Acaso nos habíamos equivocado, pero entonces recordé un nombre Keity la hija del señor Walter. No estaba totalmente seguro de que habría sido ella, porqué estaba en Paris. Unos instantes después, la cocinera se acerco y nos pregunto a ver que tal habíamos pasado la noche, y que le iba a pasar al jardinero por asesinar a los Walter.

- cadena perpetua por homicidio cúa triple, eso es lo que e leído, solo tenemos que avisar a la policía…- Comente, pero al darme cuenta de que nadie sabía lo de las huellas, continué hablando. Más tarde llamé a la policía y detuvieron a la cocinera.

-¿Cómo te has dado cuenta?- me preguntaron mis amigos.

-No le contamos a nadie lo del jardinero, en cambio ella si lo sabía. Intento robar el petróleo pero la familia Walter la descubrió y no tuvo más remedio que asesinarlos, luego incrimino al jardinero utilizando una de las botas.

Pasaron tres años y entramos en el cuerpo de policía de Ortuella.

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