En un pueblo llamado Hong Kong ocurrieron cinco asesinatos y los cinco eran iguales: todas las asesinados eran chicas rubias ,ojos azules y delgadas… A las cinco las violaron y les dieron siete apuñaladas en el cuerpo.
Yo y mi equipo de investigación llevábamos el caso, pero los que estaban al mando eran el inspector Miranda y Aitor Rojas, los mejores investigadores que hay en la armada de Hong Kong .
Nos reunimos toda la armada para hablar sobre las causa de las asesinadas, y el inspector Miranda exclamó serio:
-¡Esto no puede seguir así! Llevamos ya cinco chavalas y todavía no tenemos pruebas de nada, sólo tenemos los cuerpos de ellas, nada más. Nos tenemos que aplicar más para acelerar la investigación. Por lo tanto, tendremos que buscar a todas las chicas que sean iguales que las chavalas asesinadas.
Yo opiné lo mismo que el inspector Miranda, que nos teníamos que poner las pilas todos para conseguir más pruebas.
Un día paseando por el parque, subiendo unas escaleras notaba de que alguien me perseguía y cada vez iba más rápido. De repente, vi un hombre vestido de negro y con la cara tapada por un pañuelo negro. El señor de negro me intentó disparar, pero por suerte falló y en un abrir y cerrar de ojos llegó el inspector Miranda y le disparó a él, pero también falló de los nervios que tenía. Entonces el inspector Miranda me cogió en brazos y me llevó hasta mi casa porque todavía estaba asustada de lo sucedido.
Pasaron cinco días y todavía no encontramos ningún sospechoso. Un tarde en el vestuario de los baños de los chicos, estaba la taquilla de Lucas abierta de par en par y vieron unos guantes llenos de sangre y un bisturí con la punta manchada de sangre también. Me llamaron rápidamente y llevé esos objetos metidos en una bolsa para no dejar mis huellas . Una vez analizado la sangre del bisturí y de los guantes, comprobamos que coincidía con la sangre de las chicas y, por lo tanto fueron donde Lucas y le acusaron de sospechoso, pero él me repetía que era inocente. En ese momento les dije a todos que antes de acusarle de asesino iba a investigar más a fondo.
Unos días más tarde Lucas encontró en su taquilla otro cuchillo y, no era un cuchillo cualquiera, era uno de la cafetería, por lo tanto el asesino era de la armada, esa fue la pista más sospechosa de todas.
(Cinco meses después…)
Todavía no sabíamos quién era el asesino pero nos faltaba ya pocos datos para averiguarlo. Hace cuatro días ocurrió otro asesinato, de una chavala rubia, ojos azules y delgada…
Un día de suerte yo encontré en la taquilla de Juan Manuel unas fotos de chicas rubias, ojos azules, delgadas…. También tenía los planos de dónde vivía cada una. Yo me quedé boquiabierta y exclamé:
-¡Claro!¿ Cómo no me he dado cuenta antes? Juan Manuel empezó a trabajar con nosotros el día del asesinato, y encima él llevaba las cosas de donde vivía cada chica rubia, ojos azules, delgadas… Por eso él sabía a cuál no controlábamos tanto.
Yo me fui a donde el inspector Miranda y también a donde Aitor Rojas, ellos me dieron la enhorabuena y se disculparon con Lucas por cómo le habían tratado cuando pensaban que él era el asesino.
Entonces a Lucas le dieron una medalla de mejor detective de toda la armada y desde entonces ya no se produjeron más asesinatos en todo Hong Kong.